24 de agosto de 2015

Carta de Elena Garro a Octavio Paz

París a 24 de octubre de 1982

Octavio Paz:

Sólo te he escrito una vez para darte el pésame por la muerte de tu madre y ahora para recordarte que Helena es tu hija. El abogado nos llamó muy impresionado para leernos unas terribles palabras tuyas. Digo terribles porque en esa carta afirmas que Helena Paz es incapaz de sostener un diálogo ¡coherente! Comprenderás que tu hija se impresionó muchísimo y que no entiende las razones ¡falsas! para esa determinación tuya tan equivocada.

Tu hija es inocente del embrollo que creamos juntos durante y después del matrimonio. Es mentira que haya escogido vivir conmigo. Tú nunca quisiste aceptar vivir con ella. Tampoco te ha hecho campañas periodísticas para atacarte. No sé de dónde puedes sacar esa fantasía. Si te refieres a la carta que escribió en 1968 te aconsejo que la releas a sangre fría para que te des cuenta de que en ella sólo trataba de defenderte contra tus consejeros que se escudaron en ti para sacar las castañas del fuego. Al menos así lo creyó ella. Eso sucedió hace catorce años y desde entonces ha llovido. Te aclaro, aunque creo que lo sabes, que somos dos personas distintas, Elena Garro y Helena Paz. Y me parece lamentable que siendo una persona inteligente, trates de hacer creer a los demás y a ti mismo, que mis actos, sentimientos y escritos no son los actos, sentimientos y escritos de Helena Paz.

Creo que tu hija ha pagado con creces el hecho de ser hija de dos personas tan opuestas como lo somos tú y yo. Creo también que ha habido demasiados intermediarios entre ella y tú. Me refiero a “los amigos” encargados de traer y llevar recados no por Helena. Te puedo decir que tu hija, que no vino al mundo por su voluntad sino por la nuestra, ha llevado una infancia, una juventud y una vida trágica. Es una ignominia que tú siendo su padre y teniendo poder para darle algún consuelo no lo hagas y encima la declares ¡incoherente! ¡Ay Octavio Paz! Has perdido algo que no quiero calificar ni nombrar.

Aunque ahora no lo creas, te ayudé en todo lo mejor que pude en los años difíciles, cuando estabas lleno de temores por tu porvenir y por la pobreza que te ¡aterraba! Y ahora, no puedo hacer NADA por Helena Paz ¡nada! Pero eso te pido muy humildemente y con lágrimas en los ojos que la ayudes a salir de esta miseria espantosa en la que vive. Miseria que tratamos de disimular para no escuchar más comentarios atroces. Sabes muy bien que tu hija tiene un enorme talento y que sus poemas son magníficos. Me cuesta mucho trabajo dirigirme a ti. Tal vez porque me eres completamente extraño o por lo contrario, porque te conozco demasiado bien. El hecho es que estoy muy cansada, muy enferma del corazón (es una lesión de nacimiento, te lo aclaro por lo que sucedió en Japón y en varias partes y que tú llamabas histeria).

En el Consulado de México en Madrid me exigieron el certificado médico, para no echar a Helen del trabajo y en cuanto lo tuvieron la echaron. No entiendo lo que sucede. Tú eres un genio, en tus cartas de jóvenes me dices que no me entero de lo que sucede a mi alrededor. No entiendo que se castigue de esta manera a tu hija. ¡No lo entiendo! Le pido a Dios que la recoja antes que a mí, pues no sé qué será de ella en este mundo tan atroz. A ti te pido que la ¡ayudes! Y recuerdo que nunca la quisiste, ni siquiera fuiste el día en que nació... Recuerdos del porvenir. Pero si pudieras tener una pizca de caridad... para ella.

Gracias por la atención que merezca esta súplica.

E. Garro

Fuente | La Razón
24 de agosto, 2015

8 de agosto de 2015

El universo de Roland Barthes

Conceptos centrales del universo barthesiano

1.  El grado cero de la escritura

Un joven e ignoto Barthes irrumpía en 1953 en la escena académica con un pretencioso ensayo donde indagaba sobre una compleja cuestión: qué es la escritura. Allí argumentaba que no existen discursos neutros, asépticos, y que toda pretensión de objetividad ("el grado cero") era, por lo tanto, imposible ("no hay lenguaje escrito sin ostentación"). Hoy puede sonar obvia esta afirmación, pero por entonces alertaba, por ejemplo, de la no inocencia de los discursos políticos. Cada autor está atado a una lengua, a un género y a un estilo. En cada discurso se evidencia una tradición a la cual pertenece y de la cual el autor no puede escindirse.

2. La muerte del autor

¿Quién es el verdadero autor o creador de determinado texto (entendido como una novela, una película, una partitura, etc.)? No es la persona física quien hace una obra de arte. Un texto es creado por una multiplicidad de conciencias, culturas, ideas, pensamientos, filosofías e ideologías. Un escritor posee la propiedad intelectual de un texto determinado, pero subyace en su trabajo una gran cantidad de capas de textos previos que leyó, ideas que lo forjaron y experiencias. Dentro de cada espectador, de cada lector, se encuentran el sentido y la interpretación que terminarán por dotar de un sentido a un texto, y eso nos convierte también en autores.

3. El erotismo

En una entrevista a la TV en 1973, con ocasión de la publicación de El placer del texto, Barthes definía al erotismo como la "investidura amorosa hacia un objeto" y destacaba la capacidad de otorgarle a un texto un halo amoroso. Una obra de arte puede generar una energía única, una sensación que no es otra cosa más que el placer, una especie de euforia, y vinculado a este estado podía surgir la perversión: la disposición que separa en dos al sujeto. Barthes recordaba que los espectadores de la antigua Grecia ya conocían el final de las tragedias que presenciaban, puesto que estas ficciones partían de mitos. Sin embargo, y aquí actuaba la perversión, el público contemplaba la función y se comportaba como si no conociera el final.

4. La pasión amorosa

Una estudiante de literatura de una de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos llora en su cama aferrada a un ejemplar de Fragmentos de un discurso amoroso, de Barthes, un libro al que regresa una y otra vez, casi como si de un manual de autoayuda se tratase. Allí Barthes intenta definir qué significa estar enamorado, la soledad, la pérdida del ser amado, y otros estados de la galaxia sentimental. Jeffrey Eugenides, ganador del Pulitzer, creó en La trama nupcial a Madelaine, una heroína posmoderna, en una suerte de reinterpretación de las novelas de Jane Austen. Eugenides le rinde homenaje a ese texto de Barthes, quien había escrito sobre la posibilidad de que algunos lectores entablen un vínculo casi fetichista con un libro.

5. Mitología

Un strip-tease, una exposición de arte, Greta Garbo o un plato de cocina, el tradicional y también el très chic. Barthes estudió la cultura de masas de la "sociedad burguesa", como él la llamaba. Con su lupa marxista reflexionaba sobre manifestaciones populares que retrataba en aguafuertes. Las columnas de la revista Lettres Nouvelles dieron forma al célebre Mitologías, por el cual es señalado por muchos intelectuales como el pionero de la crítica cultural. Si en su origen los mitos, entendidos como un relato, es decir, un sistema de signos con un significado, habían otorgado respuestas e impuesto valores a los griegos, en la Francia de posguerra operaban, con distinto rostro, otros mitos. Barthes no sólo los describía, sino que procedía a desmitificarlos, a señalar dónde, en aquello de apariencia natural y hasta casual, se hacía presente lo social ("Hay personas que creen que el catch es un deporte innoble. El catch no es un deporte, es un espectáculo, y no es más innoble asistir a una representación del dolor en el catch que a los sufrimientos de Arnoldo o de Andrómaca").

6. El lenguaje estructural

Un escultor se enamora de una mujer, pero, en realidad, debajo de esos vestidos se encontraba un castrati. Tanto lo conmovió y releyó Sarrasine, de Balzac, que Barthes elaboró una teoría a partir de esta historia. Con este material y desde la inicial de este personaje a la inicial de la musa, Zambinella, cinceló S/Z, un experimento y un modelo donde aplica su teoría literaria a un ejemplo concreto. Barthes descompuso a Sarrasine en lexias, o unidades que dan cuenta de los significados, para realizar cinco lecturas posibles: psicológica, psicoanalítica, temática, histórica y estructural. Muchos intelectuales se quedan solo en el ámbito teorético de sus ideas, pero este no es el caso de Barthes.

7. Burlar a la muerte

Pocos después de la publicación de La cámara lúcida, que ronda el lenguaje de la muerte, Barthes fallece. En este ensayo agudizaba su lente para analizar los elementos retóricos, o de connotación, que integran a la fotografía, y a los que equipara con un lenguaje integrado por signos alfabéticos. El semiólogo se propone otra titánica tarea: comprender el motivo por la cual una imagen genera determinado efecto en su observador. La fotografía, para Barthes, posee un poder fáustico: detiene el tiempo y burla a la muerte.

Fuente | La Nación, artículo de Laura Ventura (7 de agosto, 2015).

31 de julio de 2015

¡Viva Kafka!

Me gustó:

“A Félix Grande, kafkiano acérrimo, le gustaba recordar las palabras de Ernesto Sábato cuando en una conferencia alguien le preguntó por las relaciones entre Borges y Kafka. Sábato dijo que entre Borges y Kafka existía la misma relación que puede haber entre un brillante fuego de artificio que ilumina el cielo y el incendio de un orfanato”.
Fuente: ¡Viva Kafka!

18 de mayo de 2015

Homenaje a Juan García Ponce: Reseña

Homenaje a Juan García Ponce
Juan Antonio Rosado
Siempre!

En 1994, cuando Juan García Ponce aún vivía, entre otras actividades, yo colaboraba con Armando Pereira para la futura realización del Diccionario de literatura mexicana, siglo XX. Esta obra contaría, entre otras muchas, con entradas como Generación del Medio Siglo, Casa del Lago, Revista Mexicana de Literatura y S.Nob, relacionadas todas con el escritor yucateco, en quien empecé a interesarme gracias a Pereira y a mi lectura de De Anima (1984), sobre la cual publicaría un ensayo en el suplemento Sábado, dirigido en esa época por mi admirado maestro Huberto Batis. Luego este ensayo se recogería en La escritura cómplice: Juan García Ponce ante la crítica. En esa época recibí también una invitación de la Universidad Veracruzana para participar en un homenaje a García Ponce: "Imagen primera de una generación". Allí conocí a Magda Díaz y Morales, crítica literaria y estudiosa del escritor yucateco. Los textos presentados se recogerían después en el voluminoso tomo Juan García Ponce y la generación del medio siglo.

Aquella experiencia fue la raíz no sólo de mi fascinación por la obra de Juan, quien luego se contactaría conmigo (ignoro cómo lo hizo) para invitarme varias veces a charlar con él en su casa de Coyoacán, sino también de otro libro voluminoso: Erotismo y misticismo: la literatura erótico-teológica de Juan García Ponce y otros autores en un contexto universal, publicado en 2005, ya cuando Juan García Ponce había muerto. Diecisiete años después de la experiencia de 1994 en Xalapa y siete años después de la publicación de Erotismo y misticismo, recibí una nueva invitación de Magda Díaz y Morales; en esta ocasión, para escribir sobre el cuento “La noche”, incluido en el libro homónimo, a fin de celebrar, en 2013, sus cincuenta primeros años de vida. El resultado fue el ensayo “Los placeres de la ambigüedad”. Dos años después, en este 2015, es decir, veintiún años de aquel memorable 1994, aparece por fin el libro Homenaje a Juan García Ponce, coordinado por Magda, quien escribió la presentación y uno de los ensayos (sobre el cuento “Tajimara”). Sin contar la presentación, el libro se compone de diez textos que abordan los relatos de Imagen primera y La noche, ambos de 1963, desde diversos ángulos. Los autores, Isaac Magaña G Cantón, Claudia Chibici-Revneanu en unión con Gonzalo Soltero, Liviu Lutas, Alfredo Tenoch Cid Jurado, Asmara Gay, Alfredo Pavón, Iván Ruiz, Cecilia Eudave, Magda Díaz y quien esto escribe, contemplaron y sintieron estas obras, reflexionaron sobre ellas y expresaron por escrito lúcidas lecturas que revelan una parte de la poética de uno de los mejores narradores, ensayistas y críticos del siglo XX en México. Este nuevo libro, coordinado por Magda, sin duda suscitará mayores reflexiones, en la medida en que la obra de García Ponce, como la de cualquier gran artista, es inagotable.

Magda Díaz y Morales (coordinadora), Homenaje a Juan García Ponce. Imagen Primera y La Noche cincuenta años después, Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC)/Conaculta, México, 2015; 207 pp.

El libro será presentado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM el próximo 29 de mayo.

23 de abril de 2015

Homenaje a Juan García Ponce: Imagen Primera y La Noche cincuenta años después


Homenaje a Juan García Ponce: Imagen Primera y La noche cincuenta años después

El próximo lunes 27 de abril, dentro del marco de la Feria Internacional del Libro Universitario, se presenta el libro de ensayos Homenaje a Juan García Ponce: Imagen Primera y La noche cincuenta años después, coordinado por Magda Díaz y Morales, México: Colección Voladores, IVEC / Conaculta, 2015.

12:30 horas, en el Salón Ramón Rodríguez del Deportivo OMEGA, Xalapa, Ver.

Lo presentan: Asmara Gay, Alfredo Tenoch Cid Jurado e Isaac Magaña Gcantón. La portada del libro es del pintor, Sergio Astorga.

La presentación en la UNAM se realiza el 29 de mayo, sala A de la Facultad de Filosofía y Letras, a las 12:00 horas. Lo presentamos Cecilia Eudave, Iván Ruiz y yo, modera la mesa Isaac Magaña Gcantón.

 

Y dentro del ciclo Palabras de autor. Conversaciones se presenta en El Ágora de la Ciudad, el 17 de junio, a las 19:00 horas, en la Sala 1.
Presentamos: Norma Angélica Cuevas, Claudia Domínguez y yo. Modera la mesa Víctor Hugo Vásquez Rentería.